El propósito de esta lección es enseñarnos que muchas veces, en nuestra ajetreada vida, nos enfocamos en lo que es urgente y descuidamos renovar nuestro compromiso diario con Dios y agradecerle por lo que él ha hecho y sigue haciendo diariamente por nosotros. Necesitamos colocar a Dios en primer lugar, aunque pensemos que no tenemos tiempo para nada.