En 2 Crónicas 6 encontramos una de las oraciones más profundas de la Biblia: la oración del rey Salomón al dedicar el templo. Más allá de su extensión, lo que revela es una gran verdad espiritual: la oración tiene poder, no por quien ora, sino por Aquel a quien va dirigida. Salomón pide que Dios escuche desde el cielo, que perdone, que responda y que su presencia habite con su pueblo. Aunque muchas de sus peticiones tenían aplicaciones específicas para Israel, también contienen enseñanzas para nuestra vida hoy. La Biblia nos recuerda que ahora nosotros somos templo del Espíritu de Dios. Eso significa que podemos pedirle que habite en nuestro corazón, sin importar dónde estemos. Así como Dios llenó el templo con su presencia después de la oración de Salomón, también está esperando llenar nuestra vida con su presencia cuando oramos con sinceridad. Dios está listo para habitar en nosotros. Solo espera una oración sincera. #RPSP #Biblia #AñoBíblico