El impacto del pecado casi nunca se limita al pecador. En 2 Crónicas 21 vemos cómo las decisiones de Joram afectaron no solo su vida, sino también a su familia y a toda la nación de Judá. La violencia, la idolatría y el alejamiento de Dios dejaron heridas profundas que alcanzaron a muchos. Este capítulo nos recuerda que el pecado nunca es racional ni inocente. Pero también nos muestra que existe esperanza: Dios es poderoso para guardarnos de caer y sostenernos con Su gracia. “Y a Aquel que es poderoso para guardaros sin caída…” — Judas 24. #RPSP #Biblia #AñoBíblico