La impresionante oración del rey Asa nos recuerda una gran verdad: para Dios no hay diferencia entre salvar con muchos o con pocos. Cuando Asa enfrentó un ejército de un millón de soldados enemigos, no confió en su fuerza humana. Su confianza estaba en Dios. Y el Señor respondió con una victoria milagrosa. Hoy también enfrentamos batallas espirituales. Como dice Efesios 6:12, nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados y potestades. Nuestra esperanza no está en el hombre, sino en el Dios viviente. Cuando confiamos plenamente en Él y avanzamos en su nombre, su poder se une a nuestros esfuerzos para darnos la victoria. Hoy puede ser tu día de victoria. Ora la oración de Asa… y cree. #RPSP #Biblia #AñoBíblico