Después de tres años de fidelidad, Roboam se apartó de la ley del Señor… y en solo dos años perdió la protección de Dios. Un enorme ejército liderado por Sisac, rey de Egipto, invadió Judá y tomó sus ciudades fortificadas. Cuando estaban a punto de entrar en Jerusalén, Dios habló por medio del profeta Semaías y reveló la razón: el pueblo había abandonado al Señor. Pero cuando el rey y los líderes se humillaron, Dios mostró nuevamente su gracia. No serían destruidos, aunque sí experimentarían la diferencia entre servir a Dios y servir a los reyes de este mundo. Sisac entró en Jerusalén y se llevó los tesoros del templo y del palacio que Salomón había reunido, dejando a Judá bajo tributo. Hoy enfoca tu mente en las alegrías de la obediencia, para que no pierdas la libertad que tienes en Cristo por permitir que algún “Sisac” invada tu vida espiritual. #RPSP #Biblia #AñoBíblico