La reina de Sabá hizo un largo viaje para comprobar por sí misma la fama del rey Salomón. Lo que encontró superó todo lo que había escuchado: una sabiduría extraordinaria, un reino lleno de orden y una bendición evidente de Dios. Ante lo que vio, la reina reconoció algo fundamental: la grandeza del Dios de Israel. Este era precisamente el propósito de Dios para su pueblo bajo el antiguo pacto: que al vivir en obediencia, su bendición fuera tan visible que las naciones glorificaran al Señor. Salomón no comenzó buscando riquezas ni fama. Él pidió sabiduría para guiar al pueblo de Dios, y como resultado, el Señor también le concedió riqueza y honor. Cuando el corazón busca primero a Dios, muchas otras bendiciones llegan como resultado de su gracia. #RPSP #Biblia #AñoBíblico