Josafat nos deja una de las descripciones más hermosas de la vida cristiana: no buscó a los ídolos, sino al Dios de su padre, y anduvo en Sus mandamientos. Su corazón se deleitaba en los caminos del Señor. La obediencia no es solo una declaración, es una acción constante. Pero aún más profundo es disfrutar caminar con Dios—una obra interna del Espíritu Santo que transforma el corazón hasta que obedecer se vuelve un gozo. Dios bendijo a Josafat, afirmó su reino y le dio favor delante del pueblo. Además, él tomó la iniciativa de enseñar la ley de Dios en todo Judá, guiando a otros a conocerle. Hoy, sé como Josafat: busca a Dios, camina en Sus caminos, y comparte Su verdad con otros. #RPSP #Biblia #AñoBíblico